viernes, 25 de marzo de 2016

Radio Rebelde, la emisora de Sierra Maestra

En el año 1986, se realizó en Buenos Aires, la Reunión de la IARU Región II. El Radio Club Argentino (RCA) fue el organizador e invitó a los diversos clubes de Argentina a integrar sus comisiones. El fin de fiesta sería una cena bordo de un barco de la Armada, que partiendo del puerto de Buenos Aires, fondearía en el río de La Plata.
En esos años, yo pertenecía al Radio Club Santa Rosa, de La Pampa y solicitamos al gobernador de la provincia, algún apoyo o contribución a ese encuentro. Nos enviaron un grupo folclórico, que actuó al final de la cena en el barco.
El primer día de deliberaciones, que se hacían en el Palacios de Correos, el Ingeniero Ricardo Terán, presidente del Radio Club Rosario, me comentó que había ido a buscar a la delegación cubana a la sede de la embajada de ese país y que los funcionarios trataban con gran respeto al presidente de Federación de Radioaficionados de Cuba. Yo tenía los billetes para visitar la isla poco tiempo después y le pedí a Terán que me presentara a los cubanos. Mi intención era poder operar desde Cuba, aunque sabía que no había tratado de reciprocidad con Argentina. Recuerdo que charlé con dos de los miembros de la delegación, siendo uno de ellos su presidente Eduardo Fernández. En ese encuentro le plantee mi intención de operar desde Cuba y Eduardo, me respondió lo que yo ya sabía; eso era imposible.
La noche de clausura, durante la actuación del grupo pampeano, que se acercó a la mesa de los cubanos e interpretó "Guantanamera", volví a charlar con Eduardo y supe de su afición al mate, infusión típica de algunos países del sur de América, por lo que llevé en mi viaje un mate y su bombilla hechos por un artesano soguero de La Pampa y dos kilos de yerba mate. A mi llegada a La Habana tuve el primer encuentro con Eduardo y fue en el hotel donde me alojaba. Ahí le hice entrega de mi obsequio, charlamos de la situación política de Cuba y quedamos que al cerrar mi periplo por la isla, nos volveríamos a encontrar en la sede de la FRC.

Una noche de intensa lluvia, llegué en taxi al edificio del Vedado donde funciona la sede y ahí estaba Eduardo bebiendo mate. Debajo del cristal de su mesa de trabajo pude ver una gran foto del Ché Guevara ye intuí las razones de su afición a nuestra bebida. Esa noche Eduardo me contó su historia con la radio y con el mate. Esa noche, me dijo que podía operar la estación y quedé solo en el edificio. Lamentablemente, no tengo constancia documental de esto y creo haber sido el primer extranjero en hacerlo.

Eduardo Fernández era técnico de radio y televisión en Santa Rita, un pequeño pueblo del oriente de la isla de Cuba y simpatizaba con el movimiento 26 de Julio. En la medida que la presencia del Ejército Rebelde, en la Sierra Maestra fue más notoria e importante, se planteó ofrecer a Fidel la instalación de una emisora y con esa intención se internó en la zona controlada por los guerrilleros, pero en lugar de para frente al Comandante Castro, terminó frente al Ché.


"En 1957, a pocos meses de iniciada la lucha armada, el Che Guevara solicita al Movimiento 26 de Julio el envío de los equipos necesarios para instalar una emisora radial en la Sierra Maestra. Se dirige a todos los compañeros que iban al llano para pedirles que recabaran el pronto envío de la planta.
Por intermedio de Ciro del Río, miembro del Movimiento 26 de julioEduardo Fernández, técnico de radio y miembro del movimiento en Bayamo se entrevista con el Che el 4 ó 5 de enero de 1958.
El Che, luego de escuchar su idea de construir un equipo de radio, lo pone en contacto con el movimiento para que le ayuden a conseguir las piezas para ejecutar el proyecto. Luego, Eduardo Fernández se entrevista con René Ramos Latour en Santiago de Cuba. Se determina por un problema de tiempo, conseguir un equipo nuevo en La Habana.
El día 16 de febrero de 1958, la planta transmisora llega a la comandancia del Che en La Mesa, traída por varios compañeros, al frente de los cuales venía el que habría de ser después el alma de la planta, el jefe técnico de Radio Rebelde, comandante Eduardo Fernández.
El equipo era un transmisor de la marca Collins, modelo 32-V-2, de mediana potencia, unos 120-130 watts. La planta eléctrica era de la marca Onan, de un kilowatt de potencia, se utilizó para alimentar el transmisor, un tocadiscos y un bombillo." 
(http://www.ecured.cu/Radio_Rebelde)
La historia es importante, porque durante los años de la lucha armada, Eduardo fue el responsable técnico de hacer que la emisora permaneciera activa, no solo irradiando para el pueblo de la isla de Cuba y también para toda América (se retransmitían los programas por diversas cadenas), si no que también la emisora creció y fue cabecera de una red que coordinaba las acciones de las distintas columnas y frentes de combate.
En la primera etapa, la instalación de 7RR, se encontraba en el campamento de las fuerzas del Ché Guevara y fue así como se le "pegó" la afición al mate.
Terminada la lucha, Eduardo se integró a las Fuerzas Armadas Revolucionarias en el arma de comunicaciones y trabajó en la concreción de proyectos que nacieron en sus charlas con Guevara, como la instalación en Cuba de una fábrica de receptores.
Ya retirado, dedicó su tiempo a la radio afición y presidió la Federación de Radioaficionados de Cuba. Eduardo falleció el 25 de agosto de 2003 ostentando el grado de Comandante de la Revolución.
Un resumen oficial de esta historia lo encontrarán aquí:
http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2012-02-22/la-emisora-rebelde/

Debo agradecer a Joel CO6JC, que después de escuchar esta historia, en su casa de Santa Clara, me obsequió un libro con la historia de 7RR


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