miércoles, 21 de diciembre de 2016

Operación frustrada

En mi pretendida operación desde Cabo Verde, parafraseando a mi amigo Andy LU4VZ, "he fracasado con todo éxito". 
Tramitar la licencia tuvo sus complicaciones y fue necesario hacer llamadas telefónicas a las autoridades caboverdianas, lo que obviamente implica un costo monetario. Luego, cuando me fue concedida, se hizo necesario abonar el equivalente a diez euros por las tasas, para lo cual el banco me cobró treinta de comisiones. También el banco en Cabo Verde le cobró comisiones a la dependencia de comunicaciones, por lo que cobraron la mitad de las tasas, cosa que subsané a mi llegada haciendo el ingreso en un banco local.
En mi maleta llevaba muy pocos elementos personales, ya que el espacio era necesario para el FT817, el acoplador, los cascos, la llave de telegrafía, los latiguillos, los dipolos, cuerdas, el mástil de fibra, la libreta de apuntes, una laptop  y el cable coaxial. Cada vez que pasaba los controles de seguridad en los aeropuertos, pensaba que cuando el escaner viera esa mezcla de cables y cosas raras, me llamarían y al ver mi barba matusalénica terminaría perdiendo el vuelo. Pero eso no sucedió y pude desplegar todo el "equipaje" gracias también a la gentileza de la dirección del hotel Oasis Atlántico Belorizonte.... pero, pero.... el coaxial estaba cortado. Les comento que las razones de mi estadía en las islas, era celebrar mis 50 años de casado y precisamente había decidido hacerlo en compañía de mi esposa.
El segundo día lo dedique, durante la mañana, a buscar alguien que pudiera soldar el conector que estaba dañado. La pequeña ciudad de Santa María me vio transitarla en todas direcciones buscando a quien tuviera un soldador y un poco de estaño. Y lo encontré. Era un apático camerunés al que convencí para la tarea. Debo reconocer que sus medios no eran los mejores y al conectar el dichoso cable a mi equipo, los resultados tampoco fueron los mejores.
El tercer día, deambulando entre piscinas, tumbonas con gringos como camarones, palmeras y hablando con cuanto empleado del hotel cruzaba, llegue a Juff, uno de los trabajadores de mantenimiento y quien resolvería el entuerto..... pero no para hoy, para MAÑANA. Y mañana llegó y todo funcionó correctamente.... salvo las condiciones de propagación en las dos bandas para las que tenía dipolos (20 y 30 metros).
Durante el día, después de izar el cable para los 14 Mhz, me escapaba de la playa o de la piscina para hacer escucha y nada, pero NADA. Ni un mísero zumbido que me dijera que alguien rondaba la banda. Por la noche, cada dos horas hice lo mismo, usando el despertador biológico, pues haber utilizado el otro hubiera provocado el fin de cincuenta años de historia marital. NADA.
Finalmente, cuando ya había cruzado el ecuador de mi estadía en el archipiélago, una noche, después del show, las copas y antes de dormir, encendí y escuche varias estaciones en 30 metros. Sus señales eran bajas y con QSB y QRN, pero siempre fui optimista y comencé a llamar.... y llamar... y alguien respondió. Escuché un 7 y V , interrogué, desesperado jugaba con filtros, atenuadores y la estampa de san Vatio, confirmé la escucha anterior y agregué L7V . Después de casi tres minutos completé lo que creo es correcto: DL7VEO.
Ese señores y señoras, damas y caballeros, ladies and gentlemen fue mi único contacto.
Lo peor fue la sonrisa que mi esposa trataba de ocultar, mientras yo luchaba por armar la maleta con todos los elementos de radio que lleve de turismo a Cabo Verde.
De todas maneras, enjugué mi frustración bailando.....